Saber leer, un desafío educativo permanente

Nelson Vallejo-Gómez

(Especial para el diario EL Tiempo de Bogotá, 25/09/2023)

La pandemia no solo agudizó la carencia en cuanto a los aprendizajes básicos en las niñas y niños (lectura, escritura, matemáticas y competencias socioemocionales), sino que puso de manifiesto que en muchos países y, en particular, en Colombia, se perdió una década de esfuerzos en alfabetismo.

Según el director regional de Unicef para América Latina y el Caribe, Garry Conille, “estamos viviendo una crisis educacional sin precedentes que tendrá repercusiones enormes y duraderas para toda la sociedad. Actualmente, en nuestra región, por el efecto de la pandemia, se proyecta que 4 de cada 5 niños y niñas no sabrán leer un texto sencillo. ¿A qué futuro profesional y técnico podrían aspirar, si desde su infancia no cuentan con las competencias fundamentales del aprendizaje?”.

Para combatir esa crisis, se requiere compromiso ciudadano y la conciencia de que aprender a leer y a escribir es un proceso complejo, en circuito biocultural, interactivo e interconectado, pues se juega ahí, la revolución educativa y emancipadora que provoca criterio propio, produce la capacidad de movilizar, desde la infancia, interconexiones cognitivas de base.

El debido proceso educativo e instructivo de la enseñanza de los aprendizajes básicos requiere, bien es sabido y pocas veces realizado, una alianza estratégica entre familia y escuela, un pacto social de democracia ilustrada; se trata por lo mismo de un desafío educativo permanente, una tarea antropológica y humanista cotidiana en favor de la juventud del relevo.

Dos investigadores franceses con reconocimiento internacional en pediatría, ciencias cognitivas y psicología cognitiva experimental, Ghislaine Dehaene-Lambertz y Stanislas Dehaene, especialistas en procesos neuronales relativos a los aprendizajes básicos, estarán en Colombia del 2 al 7 de octubre, invitados por la Cátedra Europa de la Universidad del Norte y el programa Stem-Academia de la Academia de Ciencias de Colombia.

Vallejo Gómez (der.) con los neurocientificos Stanislas Dehaene (izq.) y Ghislaine Dehaene-Lambertz.

Responderán a preguntas como: ¿por qué la lectura es tan difícil de dominar? ¿Qué modificaciones profundas en el circuito cerebral acompañan su adquisición? ¿Existen métodos de enseñanza mejor adaptados al funcionamiento del cerebro del niño que otros? ¿Qué razones científicas explican por qué el método fonético (la enseñanza sistemática de la correspondencia de letras con sonidos) funciona mejor que la enseñanza de palabras completas? ¿Por qué enseñar correctamente a leer y a escribir determina la comprensión lectoescritural y es tan importante para combatir, desde la primera infancia, el preescolar y la primaria, las brechas socioeconómicas, la violencia, el acoso y el abandono escolar en una sociedad?

Es muy importante que todos los maestros de las escuelas estén capacitados en el método fonológico del aprendizaje de la lectura; urgente que todos los responsables de la educación comprendan por qué es un peligro para el buen desarrollo neuronal del infante utilizar métodos incorrectos, como el tristemente famoso “método global”, y manuales de educación que no estén evaluados en evidencias.

Por esas razones, urge diferenciar el método fonológico del método global, y empezar la enseñanza de la lectura-escritura con el método fonológico, enseñando el mecanismo de codificación de manera explícita, sistémica, intensa y metódica, poco a poco: dos o tres correspondencias de grafema-morfema por semana; empezando por las correspondencias más frecuentes en el idioma; integrando al mismo tiempo el principio alfabético y atentos a la conciencia fonológica.

Enseñar el proceso o mecanismo de la decodificación facilita la economía lectora, pues un número reducido de correspondencias grafema-fonema permite identificar y leer luego miles de palabras.

“Así funciona el algoritmo neuronal, reciclando las codificaciones anteriores: consolidando conexiones, memorizando, aprendiendo, gracias a práctica y repetición, a descanso y sueño, a revisitar de nuevo hasta que se vuelva inconsciente, reflejo, habitual”, (Dehaene, 2018). Aprender a decodificar puede ser rápido, aprender a comprender es lento y toma mucho tiempo, el proceso es lenguaje oral en ciclo con el escrito.

Se nos olvida que el aprendizaje de la lectura es un esfuerzo importante. Hay encuestas que muestran que la mayoría de las personas en el mundo no tiene comprensión lectoescritural con criterio propio.

Así pues, si bien en Colombia se ha trabajado bastante el tema de la lectura y la escritura, este sigue siendo un asunto de interés educativo permanente que requiere siempre de la experticia compartida. Y la experiencia francesa, muy de la mano de estos grandes investigadores, puede aportar ampliamente (generosamente) y con el sustento científico, en especial, en un momento coyuntural pospandemia que ha develado y también aumentado brechas cognitivas en la lectura y la escritura que hay que suprimir desde la primera infancia.

https://www.eltiempo.com/vida/educacion/saber-leer-un-desafio-educativo-permanente-809200