La ideología del miedo

Frontispicio de Leviatán, o La materia, forma y poder de una república eclesiástica y civil, obra emblemática de Thomas Hobbes, donde, bajo forma de metáfora, este filósofo inglés hace referencia a esa parte animal y salvaje inherente al ser humano.. 

Por Nelson Vallejo-Gómez

La ideología del miedo reproduce sin límites lo que ella ya conoce, el totalitarismo. Su previsión es el ataque preventivo; su lógica es la desconfianza sistematizada e informatizada. Su despliegue conceptual es intrínseco, analítico y vengativo. Su blanco: la persona humana en su dignidad. Su racionalidad aparece amalgamada en redes de muerte que rompen los vínculos entre individuo, cultura y sociedad, entre los asuntos humanos y divinos, entre política y teología, entre el gobierno de otros y el propio, entre la justicia y lo justo, entre la ética y la moral, entre el mensaje atemporal y las épocas históricas. El nudo gordiano de la ideología del miedo, es la idea de “seguridad”. Entre los cadáveres que ahí encuentra, yace la célebre máxima de Hobbes: “el hombre es un lobo para el hombre”. Para expresarlo de otra manera, es la fórmula del miedo visceral al otro, a la idea de la ley y a la relación social concebida como una jungla.

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