Juan Cedrón: eslabón perdido del Tango

La encrucijada emotiva o el arte de musicalizar sentimientos

“Nunca se puede cantar de la misma manera”, dice Cedrón, en algún lugar cartografiado por García Castro. Sentimos entonces que por eso la emoción sublimada, el eros en la canción es como sentir la temporalidad del tiempo, la sostenibilidad del instante hecho sentido de vida, la esperanza de la condición creativa en el ser humano.

Con Juan Cedrón en su « pago » argentino

Nelson Vallejo-Gómez: Te pido que la entrevista empiece recordando tu infancia y el descubrimiento de ese don que tienes, de ese quinto elemento. El arte de consolar a la guitarra con la voz lo heredas de tu madre; también tienes la fuerza de la ternura y la inteligencia de la emoción.

Juan Cedrón: Lo de mi vieja es porque con ese tipo de vida que llevábamos de chicos, a pesar de la “sala sucia y oscura” o de la “vida sucia y oscura”, como decía Tuñón, mi madre cantaba, cantaba, o sea: no es que cantaba al dolor o a la alegría, no, cantaba. Eran cantos que no representaban el dolor de la miseria, ni la esperanza. No había “un mensaje”. Era simplemente el “sonido”, lo de mi mamá, cantaba porque le salía del cuerpo, de adentro. No decía “que mal que estamos, no tenemos dinero”; ni tampoco: “vamos a tener dinero, hay esperanza, vamos a ganar, los pobres del mundo algún día serán reconocidos”. No pues, cantaba lo del “pañuelito blanco… que te ofrecí bordado con mi pelo » (letra y música de Juan de Dios Filiberto). Creo que de ahí me viene a mí un poco esa cosa intuitiva de no mezclar muchas cosas. Te hablo de la voz.

NVG: Es interesante que digas que aprendiste a cantar por cantar y no por vehicular mensajes o reivindicaciones, pues es sabido que, en ciertos medios, la música de Juan Cedrón, como la figura mundial de Cuarteto Cedrón, está relacionada con una “música de mensaje” o a “tema comprometido”, en el sentido sartriano de “artiste engagé” (“artista comprometido”).

JC: Bueno, sí, ¡yo soy un ciudadano comprometido! He militado. Me intereso por lo que pasa en la sociedad, en la economía, en la educación, en la cultura. Soy un “ente ciudadano”. Lo que pasa después es que hay recuperaciones, hay grupos, partidos políticos o gente que recupera, que opina, que lo encasilla a uno. En realidad y si se quiere, canté muy pocas canciones que llaman “comprometidas”. Una que es “La cantata del gallo cantor”, con poemas de Juan Gelman, que habla de un fusilamiento. Lo que pasa es que uno ha sido testigo de algunas cosas. Ese poema es sobre una masacre. Le compuse la música porque me conmovía. De la misma manera que canto cosas neutras, canto cosas que no lo son. Digamos, cosas que yo entiendo, razono, fijo, deseo. Y después hay cosas que hago porque salen del cuerpo. Pero si compuse la música de “La Cantata” de Gelman es porque hay en ella el testimonio de un drama que yo también viví. Yo militaba; algunos de los que mataron eran compañeros míos. Y después también compuse (…)

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