Votaré por un tejedor de #PoÉticaDeCivilidad

Por Nelson Vallejo-Gómez

Carta a Gonzalo Sánchez Gómez

Compañero, amigo-maestro, manito, Gonzalo Sánchez Gómez, tengo para mí que votar por Cepeda no es votar propiamente por Petro ni por el petrismo, y que durante esta campaña, el principal propagandista a contra pelo del señor de la Espriella ha sido el mismo Petro, pues ha desprestigiado el progresismo de izquierda y la gobernación administrativa con poses dicharacheras, barrocas, descuadernadas, egocéntricas y peor: uso, abuso y corrupción del poder; además, ha intervenido de manera negativa en el proceso electoral, desprestigiando las reglas, los instrumentos legales de la Registraduría, e irrespetando a los ciudadanos veedores en las mesas de votación. Con eso y todo, en 2da vuelta, no votaré contra Petro, sino por Cepeda, a quien he visto y escuchado como un candidato sensato, que tiene larga experiencia en cuestiones de políticas públicas y en la regulación compleja para el buen gobierno entre el poder legislativo y el ejecutivo. Por eso, mi voto de futuro y esperanza, que no de pasado ni rabia ni venganza, irá a Iván Cepeda Castro, un tejedor de #PoÉticaDeCivilidad. Es evidente que urge ya, votar por quien ha sabido ser y demostrado ser un luchador por la #PazConJusticiaSocial #HastaQueLaDignidadSeHagaCostumbre

Es evidente que urge votar en segunda vuelta, ya no contra el petrismo, sino por quien propone hacer una evaluación responsable y solidaria del progresimo reformador, basado en evidencia, y no patear el tablero institucional, ni «hacer trizas» los programas sociales y culturales, ni entregar las riendas del Estado a quien utiliza el derecho ciudadano al debido proceso legal, para la legalización de bienes mal habidos, la viveza criolla y la bellaquería de ricachuelo sin ética, sin escrúpulos, en suma, sin otro dios que su ídolo, el becerro de oro, ni otra ley que la ley de la fuerza y, terrible, proponiedo a su «manada» hambrienta de sangre y venganza antipetrista, la íntima convicción que todo tiene precio y se puede comprar, así sea siendo testaferro en cuentas en paraísos fiscales.

Urge pues votar por quien serenamente lee sus propuestas de gobierno, sin discursos babosos, con responsabilidad y seriedad, sin dandysmo chicanero, sin usurpar los símbolos patrios ni los envíos religiosos, si proponer subastar de entrada el Estado a quien más ponga.

Urge votar por quien propone retomar la posta del gobierno anterior y de todos los anteriores con una Política de Estado, evaluando lo recibido, en clave de País, de interés general y bienes comunes de servicios públicos, y no votar por quien propone el oro y el moro, utilizando oficinas de verdades alternativas y prepagas.

En las elecciones presidenciales del 2022, voté por Alejandro Gaviria y su propuesta de un liberalismo socialdemócrata meridiano. Me animó la propuesta, en segunda vuelta, de un gobierno nacional en donde Gaviria jugara un papel de equilibrio. Por eso, voté por Preto sin ser petrista.

La decepción fue a la medida de la esperanza que generó el proceso de paz y «el fin del conflicto interno armado contra la sociedad», como decía Pécaut; fui pues, uno de los que, en primera vuelta en estas elecciones presidenciales del 2026, voté contra esa «izquierda palabrosa» e irresponsable del petrismo, contra ese tipo de gobierno donde se alimenta el culto a la personalidad y se cubre el oportunismo de jóvenes colaboradores incompetentes, que se hacen nombrar ministrxs y embajadorxs, sin ningún título ni conocimientos ni experiencia en la materia.

Pero, en segunda vuelta, el próximo 21 de junio 2026, dejaré al tribunal de la historia que juzgue a Petro y al petrismo, y votaré por Cepeda, esperando que, al asumir la Presidencia de la República, lo primero que haga sea instalar una política sistémica de lucha contra la corrupción en el seno de las instituciones públicas de gobierno nacional, departamental y municipal, así como un pacto de gobernabilidad con los gremios privados, para que la corrupción no sea ni privatización de lo público ni usurpación pública de lo privado.

Votaré por Cepeda, asumiendo que es un tejedor de #PoÉticaDeCivilidad.