Trillar lo indecible, Blanca Varela

Por Nelson Vallejo-Gómez

Una primera versión de este texto ha sido puesta a disposición de la revista ALEPH de Manizales (Colombia), porque tenía una deuda inmensa con mi amigo-amauta, el poeta-pensador Carlos-Enrique Ruiz. Hace más de una década, él me pidió que pusiera por escrito la conferencia que tuve el honor de dar en su Cátedra ALEPH de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, sobre la poeta Blanca Varela. Tarde que temprano, debía cumplir esa deuda, porque debo dar gracias a la vida que existan, como él, vigías espirituales de la belleza, la paciencia y la bondad; inspirado por su amada Livia, CER es un infatigable captador de crepúsculos bajo el manto tutelar del nevado-volcán, homónimo de su apellido, que cubre de ceniza mortal y vital los cafetales del alma. CER es, para la juventud del relevo, un hacedor ejemplar de PoÉtica y Política de Civilidad.

“La poesía es una urgencia de canto, una forma de
respiración; es ir al límite de ciertas cosas, ir al no ser”

Blanca Varela

La semblanza de los poetas es incisa sutil de su propia poesía, lucha angelical, Camino que se hace al
andar, Golpe a golpe, Verso a verso, como dice Antonio Machado. Si le hubiéramos preguntado a
Varela por su “recorrido” profesional y/o vital (curriculum vitae), la respuesta podría estar en esos
versos suyos, donde háyase religada, poéticamente, la vida de lo íntimo, lo privado y lo público:

Digamos que ganaste la carrera

y que el premio

era otra carrera

que no bebiste el vino de la victoria

sino tu propia sal

que jamás escuchaste vítores

sino ladridos de perros

y que tu sombra

tu propia sombra

fue tu única

y desleal competidora”.

Poema del poemario Canto villano (1972-1978).

¿Quién era, cómo era, Blanca Varela? El retrato que hace de ella su marido y padre de sus dos hijos,
el famoso pintor peruano, Fernando de Szyszlo, de quien bien hizo -al mío parecer indiscretosepararse y divorciarse, es de una soberbia turbia y penosa. Uno se pregunta si algún día él supo de
verdad qué es la poesía y cómo se fraguaba la voz poética de Varela, y sin embargo, emerge de este
sombrío bosquejo, de este argumento negativo sobre la prueba de la existencia metafísica de Varela,
una verdad irrevocable, que la engrandece, muñequita soñadora:
“Blanca era floja. No hacia muchas cosas, paseaba, cocinaba –mal-, disfrutaba la ciudad y de
los amigos, leía sin cesar. Una mujer llena de talento sin la voluntad de trabajar seria y
constantemente en algo”.

Con todo y flojera sublime, mas no destemplada, todo y falta de voluntad laboriosa, todo y sin “hacer
muchas cosas”, su obra hizo andaduras ejemplares y querencias universales, y fue premiada, en vida,
con el Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo, México 2001, el Premio de Poesía
Federico García Lorca, instaurado por el Ayuntamiento de Granada en España y el Premio Reina Sofía
de Poesía Iberoamericana (2007) otorgado por la Universidad de Salamanca y el Patrimonio Nacional
de España. Bien tuvo Camila, su nieta e hija de Lorenzo, concluir el discurso que hizo en nombre de
su abuela, para recibir el Premio Reina Sofía, diciendo: ¡Cómo quisiéramos haber sacado siquiera su
mirada, sus manos o su gracia!

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